Historia y Mitología (parte 2)

El historiador Abreu Galindo se aventuró a dar las coordenadas de San Borondón: “Diez grados y Diez minutos de longitud y Veintinueve grados y Treinta minutos de latitud”

Oasis Idílico de los Dioses inmortales, situado por algunos cosmógrafos antiguos en las Islas Canarias, Los Campos Elíseos llamadas también “Islas Afortunadas”, cantadas por Hesíodo, Píndaro u Homero.

La Isla de San Borondón es para aventureros y poetas campo virginal para el ensueño y la Utopía.

La Leyenda de la isla de San Borondón y su Rey Arzobispo fue divulgada por Mandeville. Así mismo, en la Odisea, Melenao por haber desposado a Helena, hija de Zeus, será llevado a los Campos Elíseos, lugar de beatitud donde no existe la muerte. Píndaro en su II Olímpica habla de las moradas de Cronos, en las Islas de los bienaventurados y oreadas por los suaves y tranquilos vientos del océano que como terciopelo bañan sus costas y acarician sus bosques y hontanares.

Las Islas Afortunadas de Pierre de Ronsard 1553, …”De isles fortunées”, otro escritor que hace referencia a las afortunadas. (Castillo de la Possonière, Couture-sur-Loir, 11 de septiembre de 1524 – Saint-Cosme-en-l’Isle, cerca de Tours, 27 de diciembre de 1585) fue un escritor y poeta francés del siglo XVI.

Hay que tener en cuenta que LA ISLA DE SAN BORONDÓN, de donde toma su denominación el Reino, es una isla mítica y misteriosa en el océano Atlántico, cuya leyenda la sitúa entre las Islas Canarias. Inclusive el historiador Abreu Galindo se aventuró a dar sus coordenadas: “Diez grados y Diez minutos de longitud y Veintinueve grados y Treinta minutos de latitud”, es decir, al noroeste de la isla de El Hierro. Se dice que es la isla más occidental de las Canarias.

Algunos dicen que es mito, leyenda, fantasía y hasta incluso espejismo, pero forma parte de la cultura Canaria y de sus historias. Además de que los mapas y representaciones en los cuales ha sido incluida son muy numerosos, como es el caso del mapamundi de Jacques Vitry (siglo XII), Imago de Rober de’Auxerre (1265), el Planisferio de Hereford (finales del siglo XIII), el planisferio alemán de Ebstorg (con la inscripción “Isla Perdida. San Brandán la descubrió pero nadie la ha encontrado desde entonces”, de finales del siglo XII), la Carta de Pisciano (1367), el Mapa anconitano de Weimar (1424), el Mapa genovés de Beccari (1435) y unos cuantos más, siendo el más reciente la Carta geográfica de Gautier (1755).

San Brandan y su tripulación de monjes encontraron la isla y desembarcaron en ella, que comenzó a moverse y se hundió en el océano

El origen de su nombre viene de la mitología Celta, de un poema Irlandés que relata las peripecias de San Brandan y San Maclovio en su búsqueda del paraíso. Brandan era un Monje de Tralee (Irlanda), ordenado sacerdote en el año 512 D.C. Su primo Barinthus, le habló de una maravillosa isla que identificaba con el “Jardín del Edén”, de donde Adán fue expulsado y le aseguró que había estado allí.

Le dijo que en aquella tierra abundaban las flores y los árboles frutales y que el suelo estaba pavimentado con piedras preciosas. Tan impresionado quedó San Brandan, que al día siguiente propuso a San Maclovio y a catorce monjes más viajar en busca de la Tierra Prometida de los bienaventurados, las islas de la felicidad y la fortuna. Se subieron entonces a una frágil embarcación y se internaron en el Atlántico.

Brandan y sus compañeros consiguieron finalmente llegar a la isla mágica, en la que desembarcaron. Barinthus no había exagerado nada y quedaron maravillados con el hallazgo. Celebraron misa, les entró hambre y cuando encendieron un fuego para preparar la comida, la isla comenzó a moverse. Huyeron precipitadamente a su barco y ya desde lejos pudieron divisar con toda claridad el fuego que habían encendido sobre el suelo de aquella isla que iba desapareciendo rápidamente.

Y así como una engañosa ballena, acabó por hundirse en el océano, dispuesta a resurgir de entre las aguas para asombro y maravilla de navegantes. Se dice que este grupo de Monjes residieron en la isla por 7 años. Brandan regresó a Irlanda con su gente, relatando las maravillas de la isla y su viaje.